Durante la presentación del libro Radiografía de una canallada —escrito por Ariel Basteiro, exembajador argentino en Bolivia—, el presidente Luis Arce afirmó que las armas y municiones que enviaron los gobiernos latinoamericanos de derecha para respaldar el golpe de Estado de Jeanine Áñez en 2019, fueron utilizadas para reprimir al pueblo boliviano.
“Esta ligazón de los gobiernos de derecha, a nivel latinoamericano particularmente; pero si nosotros ampliamos la visión hacia el Plan Cóndor y el neoliberalismo (…) nos muestra cómo actúa la derecha, los de la derecha se cooperan entre ellos. En momento en que aquí, seguro por la represión y la movilización, iba a faltar gases, de pronto siempre hay alguien que levanta la mano para ser servil y apoyar como tal. Las armas, municiones, y yo coincido por toda la documentación y todo lo que relata Ariel en su libro, fueron utilizadas para reprimir al pueblo boliviano”, aseveró el Jefe de Estado en la presentación del texto en la Casa Grande del Pueblo.
Contó que el libro ilustra con detalles el contrabando de armas de Argentina a Bolivia, lo que muestra lo que ocurre en la presente coyuntura y en las elecciones generales del año 2025, que será una contienda entre la derecha y la izquierda, entre el imperialismo y la patria, entre la venta de los recursos naturales a precio de gallina muerte y la soberanía.
“Hay intereses en el golpe de Estado con la mera asunción al poder, porque detrás siempre hay un interés económico, detrás siempre hay un recurso natural que le interesa al imperio y a todos quienes quieren fortalecer un imperio en decadencia”, subrayó Arce.
Basteiro dijo que la investigación muestra claramente el contrabando de armas de Argentina a Bolivia, cuando Mauricio Macri fungía como presidente y Patricia Bullrich, como ministra de Seguridad. Hay una investigación en curso en el país vecino.
La publicación pone en evidencia el grado de responsabilidad que tuvieron instituciones como la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas (FFAA), embajadores europeos y comités cívicos que participaron y ayudaron en el golpe de Estado.
Según la documentación oficial y las investigaciones, en los días del golpe de Estado, Argentina envió a Bolivia “material bélico de agentes químicos”: 40.000 cartuchos antitumultos, gases lacrimógenos en spray MK-9 y MK-4; 50 granadas de gas CN; otras 19 CS y 52 granadas de gas HC- e incluso llegaron a Bolivia efectivos de la Gendarmería.